El mercado negro de

Dinero fácil, redes ocultas en Ecuador y el riesgo de entrar sin saberlo

Una investigación de Ecuador Chequea

Ecuador Chequea identificó 50 cuentas que ofrecen ingresar a esquemas vinculados a lavado de activos y economías ilegales, en un país donde la dolarización, la crisis social y la alta penetración digital amplifican el riesgo.

El video dura once segundos. La música de fondo es un corrido de Los Tucanes de Tijuana que, con eufemismos, habla de distribución y logística del narcotráfico. En la pantalla aparece una avioneta con un título que señala: “El único requisito pa este bisnes es tener huevos, andamos reclutando” (sic.)

Y aunque varias personas podrían pasar al siguiente video miles se quedan y otras miles piden información. Mientras tanto, la pregunta detrás de la oferta es: ¿cuán legal es ese dinero, que parece tan cercano y tan disponible?

Durante los últimos meses, Ecuador Chequea realizó un rastreo sistemático de cuentas en TikTok que permitió identificar al menos 50 perfiles activos que promocionan para Ecuador, de forma explícita o velada, esquemas financieros sospechosos. No se trata de casos aislados ni de publicaciones marginales. En conjunto, estas cuentas acumulan:

Su alcance real, considerando la lógica algorítmica de la plataforma, es mucho mayor.

Más del 70% de los contenidos analizados utiliza hashtags como:

En más del 80% de los videos aparece música asociada a narcocorridos –como se conoce a las canciones que glorifican el estilo de vida y los crímenes de los narcotraficantes. Las imágenes son consistentes: fajos de efectivo, camionetas de alta gama, ganado, relojes, viajes, aviones. En casi todos los casos, el video, su descripción o la respuesta a los comentarios redirecciona a los usuarios a un número de WhatsApp, un enlace a Telegram o una invitación a salir del espacio público hacia un canal privado.

No es solo lo que muestran, sino cómo lo hacen. La estética es uniforme, reconocible, diseñada para producir impacto inmediato.

Un lenguaje que mezcla un supuesto coaching financiero, emprendimiento, promesas de ascender socialmente, pagar deudas o dar un mejor estilo de vida a los familiares de quienes acepten la propuesta.

Un storytelling diseñado para activar emociones, peligroso y comprimido en menos de treinta segundos.

José Rivera, docente de doctorado en la Universidad Andina y experto en comunicación e información contemporánea, lo explica como una arquitectura narrativa que no es accidental. “Hay estética del éxito, autos, dinero en efectivo, viajes, y un lenguaje de emprendimiento que habla de capitalización o inversión. Todo está diseñado para construir credibilidad y urgencia”, señala.

El resultado es una ilusión que, aunque parece delito, también parece oportunidad. Esa lógica hace que los comentarios promedios por video en las cuentas analizadas sean de 107.

Alexandra Zumárraga, ex directora de Rehabilitación Social en Ecuador, con años de experiencia en temas de seguridad y crimen organizado, observa que el fenómeno no puede entenderse sin el contexto social del país. Ecuador, dice, atraviesa una “explosión de criminalidad” posterior a la pandemia del coronavirus, sucedida en 2020, donde actores tradicionales del delito y ciudadanos sin vínculos previos buscan nuevas formas de generar ingresos.

Las redes sociales se convierten en el espacio ideal, explica Zumárraga, pues no requieren infraestructura, no tienen barreras de entrada y permiten una exposición masiva. Pero, sobre todo, operan en un entorno donde la ciudadanía no ha desarrollado herramientas suficientes de protección digital.

“Nosotros mismos estamos proporcionando información a la delincuencia”, advierte Zumárraga, refiriéndose a prácticas cotidianas como compartir ubicación, ingresos o rutinas personales en redes. Pero a todo esto se suma un elemento más profundo: la normalización.

La exposición constante a contenidos asociados al narcotráfico —música, símbolos, narrativas de riqueza rápida— ha dejado de ser excepcional. “Desde niños estamos sobreexpuestos a esta cultura delincuencial”, señala Zumárraga. Lo que antes era marginal ahora forma parte del paisaje digital cotidiano y aunque redes sociales como TikTok no crean esa cultura, sí la amplifican.

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Carla Álvarez, experta en seguridad, describe el fenómeno con precisión: el crimen organizado ha aprendido a hablar el lenguaje del emprendimiento.

Las ofertas que circulan en TikTok no se presentan como delitos a simple vista. Se muestran como soluciones. Financiamiento sin requisitos, “inyección de capital” para pequeños negocios y acceso inmediato. “Lo que en realidad buscan es mover dinero ilícito utilizando cuentas bancarias o identidades de terceros”, explica Álvarez.

La estrategia funciona porque conecta con necesidades reales. En un país marcado por la desigualdad y el desempleo, la promesa de dinero rápido no es solo atractiva para miles de ciudadanos, es urgente. En Ecuador, apenas 3 de cada 10 personas cuentan con un empleo adecuado (37,1%). El resto vive en desempleo (2,4%), subempleo (17%) y otras formas de empleo sin condiciones clave como beneficios de ley. 

Los videos explican que pueden “participar” en un negocio, que solo necesitan su cuenta bancaria, que recibirán transferencias y que es una operación simple. Lo que no se le dice, o se minimiza, es que el usuario que accede se está convirtiendo en una pieza dentro de una estructura de economía ilícita, generalmente vinculada a esquema de lavado de activos, según señalan los analistas consultados por Ecuador Chequea.

Álvarez lo resume sin rodeos: quien presta su cuenta puede terminar involucrado en un delito sin haber tenido intención de cometerlo.

Michelle Maffei, docente universitaria y experta en prevención de crimen organizado, introduce un matiz aún más inquietante. No todos estos esquemas son simplemente financieros: “Puede tratarse de financiamiento a grupos de delincuencia organizada”, advierte. Desde estructuras vinculadas al narcotráfico hasta redes más pequeñas que operan mediante extorsión o secuestro.

La presencia de ciertos elementos estéticos, como los narcocorridos o la exhibición explícita de dinero, no es decorativa sino que es una señal de que detrás del mensaje hay algo más oscuro que la posibilidad de ser estafado. 

Incluso, en algunos casos, el dinero mostrado podría no ser real. Billetes falsificados, utilizados como parte del montaje. Ecuador Chequea identificó que varias de las cuentas analizadas utilizan la clave G5 o 5G, que es el nombre popular que se le da en Ecuador, y en países como Perú, Colombia, México y otros de la región, a una nueva modalidad de dólares falsos de alta calidad que circula desde al menos 2024.

Maffei es directa: entrar en estos esquemas puede implicar consecuencias extremas. No solo legales, sino físicas. “El costo es altísimo”, dice y explica que el ciudadano que ingresa a estas estructuras puede enfrentar desde extorsión hasta violencia directa o desde coerción hasta muerte.

La Evaluación situacional del entorno estratégico del narcotráfico en Ecuador, publicado por la Policía Nacional junto al Observatorio de Crimen Organizado de Ecuador en 2025, indica que la dolarización es uno de los factores que convierten al país en un atractivo para el blanqueo de capitales. Al operar directamente en dólares, el país elimina una de las etapas más complejas del lavado de dinero: la conversión de moneda; lo que permite que el capital ilícito pueda integrarse con mayor facilidad al sistema financiero.

Además, Ecuador se ha convertido en uno de los principales puntos de salida de droga hacia Europa y Estados Unidos. La Unión Europea estima que el 70% de la droga que llega a sus puertos proviene de Ecuador. En el mecanismo de las economías sumergidas: donde hay droga, hay dinero y ese dinero necesita circular.

Otro factor es la idea aspiracional reflejada en el éxito inmediato, visible, medible en objetos: Autos, relojes, viajes. Lo que se ostenta sin importar la procedencia de los recursos.

Las cifras ayudan a dimensionar el problema de las economías ilícitas en el país. Estimaciones sitúan el lavado de activos en Ecuador entre USD 2.000 y USD 3.000 millones anuales. La Unidad de Análisis Financiero y Económico (UAFE) reportó en 2025 operaciones inusuales por USD 1.577 millones.

En paralelo, TikTok ha alcanzado una penetración sin precedentes. Según datos de su plataforma publicitaria, alrededor de 15,4 millones de adultos en Ecuador pueden ser alcanzados por anuncios. En 2026, las estimaciones sitúan el número total de usuarios en 16 millones. Ecuador tiene, aproximadamente, 18 millones de habitantes.

José Rivera lo plantea en términos claros: TikTok ha superado a todas las plataformas anteriores en velocidad de adopción y su algoritmo hace el resto.

TikTok, por su parte, tiene reglas, aunque no siempre se cumplen.

La plataforma prohíbe explícitamente la promoción de estafas, lavado de dinero, esquemas fraudulentos y cualquier tipo de actividad ilícita. Su sistema de moderación combina inteligencia artificial con revisores humanos. Pero ese sistema tiene límites estructurales.

El primero es la escala, se estima que más de 34 millones de videos se publican cada día en esa red social. A esto se suma el modelo. La moderación es, en gran medida, reactiva. El contenido se elimina después de ser reportado, no antes de ser publicado.

El siguiente factor es la ambigüedad. Muchos de estos videos no hablan directamente de “lavado de dinero”. Hablan de “capital”, “inversión”, “oportunidades” o incluso usan jerga como “lavar nuestra ropa sucia”. Además, usan estas palabras como títulos en el video y no en la descripción. Tanto el lenguaje como la edición son suficientes para evadir filtros automáticos.

Rivera lo describe como un “problema estructural”: incluso si una cuenta es eliminada, puede reaparecer al día siguiente con otro nombre.

Ecuador Chequea identificó que al menos cuatro de las cuentas analizadas se eliminaron en el periodo de un mes de haber sido registradas y pronto aparecieron nuevos usuarios que utilizaban el mismo contenido de las cuentas que previamente habían sido suprimidas. Esto, una vez más, denota el movimiento y capacidad de regeneración que tienen estos espacios que abren la puerta a crímenes, estafas y riesgos.

¿Cuál es el rol de las instituciones de control?

En Ecuador existen instituciones con roles definidos. La UAFE monitorea operaciones sospechosas. La Fiscalía investiga y procesa delitos. La Policía, a través de sus unidades de ciberdelito, intenta rastrear actividades digitales. La Superintendencia de Bancos supervisa el sistema financiero.

Además, el país cuenta con una Ley Orgánica de Prevención, Detección y Erradicación del Delito de Lavado de Activos, actualizada recientemente, y con un Plan Nacional de Acción Estratégico 2026–2030 aprobado por el CONCLAFT.

Zumárraga señala una debilidad central: la falta de capacidad en ciberdelitos. No hay una unidad lo suficientemente robusta para rastrear y analizar este tipo de contenidos a gran escala.

Rivera añade otra dimensión: la dificultad jurídica. Un video, por sí solo, no constituye delito. Es necesario probar la materialización de la actividad ilícita. Y eso implica investigaciones complejas, caso por caso. Maffei, por su parte, sugiere un problema más profundo: los incentivos. En algunos contextos, la economía ilegal no solo se tolera. Se vuelve funcional para ciertos actores.

Ecuador Chequea solicitó vocerías a la UAFE, a la Policía Nacional y a la Fiscalía para conversar sobre sus protocolos de actuación ante estos fenómenos. Pese a que se realizó la solicitud el 18 de febrero de 2026 vía correo electrónico, hasta la publicación de este reportaje no hubo respuesta

Lo que ocurre en Ecuador no es un caso aislado en la región. Por ejemplo, en México, influencers han sido vinculados indirectamente a estructuras del narcotráfico, promoviendo estilos de vida que legitiman el dinero ilícito. En Colombia, investigaciones han documentado el uso de redes sociales para reclutar jóvenes en actividades ilegales. En Brasil, plataformas digitales han servido para la expansión de estafas masivas y redes vinculadas a milicias.

Una persona que acepta participar en estos esquemas puede convertirse, sin saberlo, en una mula financiera. Puede enfrentar cargos penales, perder su dinero, ser extorsionada e incluso enfrentar consecuencias mayores.

Maffei insiste en que el riesgo no termina en la transacción. Las estructuras detrás de estos esquemas no operan con lógica empresarial sino con lógica criminal. Lo que implica coerción implícita.

Mientras se realizan estas advertencias, las cuentas y los videos continúan colgados en una de las plataformas de mayor acceso del país. Llegar a estos no es difícil. Allí siguen las imágenes de billetes, la música y las promesas. 

El problema no solo es el video y la oferta, es el sistema que lo produce, lo amplifica y lo sostiene. Entre millones de pantallas encendidas, la línea entre oportunidad y delito se vuelve cada vez más difícil de distinguir. La pregunta, entonces, ya no es cuántos videos existen, sino quién, y por qué, permite que sigan apareciendo.